Hace unos meses conocí a un dueño de restaurante en Bogotá. Steakhouse, tres salones, carta premium, domicilios activos. Cuatro años operando. Me mostró los números del último trimestre: ventas por encima de $75 millones todos los meses. En uno, llegaron a $80.2M.
“Vamos muy bien”, me dijo.
El día 26 del mes siguiente me llamó. Necesitaba pagar nómina: $18 millones. En su cuenta había $6M.
Promedio de los últimos 3 meses
¿Qué pasó?
Cuando revisamos el flujo de caja de los últimos 30 días, encontramos cuatro cosas que explicaban el desfase:
- $22 millones en ventas de domicilios estaban retenidos en plataformas que pagan a 30 o 45 días.
- $8 millones habían salido antes de tiempo porque dos proveedores de carne adelantaron su cobro.
- Cero fondo de imprevistos. Cualquier gasto extra salía directo de caja.
- Y lo más importante: no tenía un mapa de salidas fijas. Sabía lo que ya había pagado, pero no lo que le quedaba por pagar en el mes.
Vendía bien. Pero no sabía cuándo le llegaba la plata ni cuándo la necesitaba.
Una acción para esta semana
Haz una lista de tres columnas:
¿Qué tengo que pagar? | ¿Cuánto? | ¿Qué día?
Empieza con los fijos: nómina, arriendo, servicios, cuota de crédito. Luego suma los variables que ya sabes que vienen: proveedores, mantenimiento, impuestos.
Cuando termines, suma todo. Ese número es tu piso mínimo de caja del mes. Si tus ventas proyectadas no lo superan con margen, tienes un problema que resolver antes del 15, no después del 25.
La diferencia entre el dueño que cuadra caja y el que no: el primero sabe cuánto necesita antes de que el mes empiece.
📌 Para profundizar en este tema:
Qué es la caja real y por qué es diferente a tus ventas — El artículo que explica en detalle el concepto de hoy.
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